martes, octubre 11, 2005

Desafíos de la misión educativa

Presentamos el documentos: Desafíos de la Misión Educativa de la Compañía de María. Relectura del documento XV Capítulo General, en continuidad con el XIV.

A.-Mirar la realidad del mundo con los ojos de Dios
El documento del XV capítulo General de forma poética y sugerente, comienza invitándonos a mirar con los ojos de Dios, la realidad de este mundo nuestro, esa mezcla de noche y luz que nos envuelve".



"Solamente Dios te hace mirar con su mirada las noches de la vida"
Juana de Lestonnac era una mujer que había aprendido a mirar con los ojos de Dios. Profunda conocedora de la problemática de su época, se deja " afectar" por ello y lejos de paralizarse pone manos a la obra...


"...vío un gran número de jóvenes a punto de caer en el abismo y comprendió que ella quien debía tenderles la mano"
"En este hoy nuestro se nos llama a nosotros y nosotras, religiosas y laicos de la Compañía de María, a ser continuadores de la misión educativa de Juana de Lestonnac; a abordar una misión que nos exige conocer y adentrarnos en la realidad de nuestros pueblos para dejarnos tocar por ella. Solo así podemos situarnos con los hijos y las hijas de esta realidad desde esa mirada optimista, en la más noble acepción del término. La de la confianza en cada uno, en cada una. Se ha dicho con acierto que es necesario ser optimista para ser educador: "Los pesimistas pueden ser buenos domadores, pero no buenos maestros".

B.- ATREVERNOS A ABRIR CAMINOS DE ENCARNACIÓN
Mirar con una mirada positiva nuestro mundo lleva consigo el compromiso de abrir caminos de encarnación.
El documento del XV Capítulo General nos urge a hacerlo: "Apresuremonos a recorrer caminos de encarnación"
"Una realidad dividida y confrontada que nos habla de un mundo conflictivo y de contrastes. Algo que a la trinidad no le deja indiferente, le conmueve de tal manera que envía al Hijo para adentrarse en ella, para encarnarse, para hacerse uno de tantos y desde ahí, transformarla".
Nosotros a través de nuestra misión educativa, somos hoy esas continuadoras y continuadores de Jesús. Somos esas dos manos que Dios quiso tener para hacer visible su bondad y su ternura. A través de la misión educativa que realizamos cada uno y como grupo. Dios sigue abriendo hoy caminos de encarnación, espacios de humanización y buena noticia en nuestro mundo.